ARGENTINOS Y EXTRANJEROS SE PURIFICARON EN EL JARDÍN JAPONÉS
En esta ceremonia la gente busca limpiar su cuerpo y su alma de todo lo
negativo. Sin importar nacionalidad ni religión, el incensario del Jardín Japonés recibe a los visitantes del mismo modo que en los templos de Asakusa, Japón.
El Jardín Japonés es quizás la oveja negra de la nerviosa Ciudad de Buenos Aires. “Aquí está ese ‘no se qué, qué se yo’, que hace que la esquina de las avenidas Figueroa Alcorta y Casares sea Okazaki”. Al menos así pensaba en voz alta Ricardo, uno de los primeros visitantes que observaba los Sakuras y Burashinokis, árboles característicos de la isla oriental.
El tiempo parecía entorpecer las cosas, pero la lluvia cesó dos horas antes del inicio y a las 10 exactas ya se abrían las puertas que dan a la calle Adolfo Berro. En seguida se acercó un padre con su hija a la boletería. Salió una voz desde la oscuridad de la cabina: “Cinco (pesos) los mayores y uno los menores”.
KIYOME. Ceremonia de Purificación - Castelo Araldi Marcos